Beneficios de escuchar música mientras cocinas

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No es algo nuevo mencionar que la música tiene gran poder en nosotros. Realizar una práctica sencilla como escuchar tu canción favorita genera sentimientos de emoción y puede disminuir el nivel de estrés en las personas, sobre todo cuando oyes algo que te agrada y está relacionado con tu estado de ánimo.

 

Además, esto también influye en el nivel de productividad. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Maryland, en EE.UU, menciona que cualquier actividad realizada con música obtiene mejores rendimientos, especialmente, cuando una persona desempeña un trabajo creativo o está enfrascado en situaciones rutinarias.

 

Cabe resaltar que la música debe ser capaz de sintonizarnos con ritmos que desarrollen un sonido óptimo a fin de motivar el sentido auditivo y mejorar nuestra concentración, por ello se necesita contar con equipos correctos.

 

Pero ¿cómo se da esto? El cerebro tiene la capacidad de registrar todo aquello que pasa por tus oídos. Por esta razón, la música cumple un rol importante cuando se trata de entretener la parte menos consciente de nuestra mente. Cuando se prepara una receta, el ritmo de la música ejerce influencia positiva de ambientación para motivar, divertir y aligerar el trabajo que hay en la cocina.

 

Es recomendable sobre todo para aquellos que no les gusta cocinar y mantienen un humor negativo al hacerlo, ya que escuchar música mientras se preparan los alimentos puede ayudar a disminuir el estrés y desarrolla una fuente de inspiración. Incluso, es un medio que sirve para optimizar la gestión del tiempo, debido a que cada canción tiene una tiene una duración determinada.

 

Eso sí, cabe resaltar que escuchar música cuando realizas actividades que involucran un mínimo de concentración presenta tanto ventajas como desventajas. Además de ser un factor estimulante, es posible que se convierta en un distractor que te lleve a cometer errores o sufrir accidentes. Una investigación realizada por la Universidad de Maryland, publicada en la revista British Medical Journal, reveló que en los últimos 6 años se triplicaron los accidentes debido al uso de auriculares.

 

En definitiva, este tipo de sistemas abstraen a la persona de lo que le rodea, lo cual puede significar un peligro al cocinar. Por ello, es recomendable que, si quieres convertir a la música en tu aliado en el arte culinario, hagas uso de sistemas por altavoz e inalámbricos.

 

Asimismo, existen opciones más personalizadas que satisfacerá tus necesidades. Por ejemplo, los home speaker cuentan con tecnología Machine Learning, la cual permite monitorizar su uso mediante la voz del usuario. Gracias a sus funcionalidades puedes realizar tus actividades escuchando música, un podcast o hasta los pasos de una receta sin descuidar la cocción o fritura de los alimentos por darle play, pausa o adelantar el contenido manualmente.

 

Por otro lado, según los estudios de la Universidad estadounidense de Cornell publicados en la revista Psychological Reports mencionan que comer y escuchar música a la vez influye directamente en la digestión de las personas y también logra cambios en la percepción del sabor y el apetito.

 

Alimentarse con una sensación de relajo permite que ingiramos unas 175 calorías menos, de media, en cada ingesta y se pueda disfrutar mucho más de la comida. Por el contrario, si se come con estrés o carga emocional no se utilizan los cinco sentidos para saborear correctamente los alimentos.

 

Por esta razón, cada vez más restaurantes ofrecen servicios de ambientación con música y comida. Incluso, la cambian en función del menú o gusto musical del cliente, creando una combinación perfecta entre plato y canción.

 

Pero esto no es una situación actual porque anteriormente era una práctica común. En la Antigua Grecia y el Imperio Romano, la música era un complemento infaltable durante los banquetes. Sin embargo, debido a los nuevos estilos de vida, desde el siglo XX la música pasó a segundo plano en la alimentación, debido a que muchas personas preferían comer de pie y rápido, por las rutinas aceleradas que manejaban.