Pastel de yogur: la receta más fácil y cremosa con solo 2 huevos y 3 yogures

Si buscas un postre sencillo, rápido y con pocos ingredientes, este pastel de yogur se convertirá en una de tus recetas favoritas. No hace falta ser un experto en repostería para conseguir un resultado espectacular, ya que únicamente tendrás que mezclar los ingredientes, llevarlos al horno y dejar que el tiempo haga el resto.

Lo que más sorprende de esta receta es su textura. A medio camino entre una tarta de queso y un pastel de yogur tradicional, queda increíblemente cremosa, suave y con un sabor delicado que gusta tanto a mayores como a pequeños.

Además, utiliza ingredientes muy habituales que probablemente ya tengas en casa, por lo que resulta perfecta para preparar un postre improvisado sin complicaciones.

Ingredientes

  • 2 huevos grandes
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 3 yogures griegos naturales
  • 3 cucharadas de mantequilla derretida
  • 100 g de queso crema
  • 1½ cucharadas de harina de trigo

Cómo preparar este pastel de yogur

Comienza precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo.

Mientras tanto, prepara un molde redondo desmontable de unos 20 centímetros de diámetro. Puedes engrasarlo ligeramente o forrar la base con papel de horno para facilitar el desmoldado.

En un bol amplio añade los huevos junto con el azúcar y bate durante un minuto hasta que ambos ingredientes se integren.

Incorpora después los yogures griegos. Este tipo de yogur aporta una textura mucho más cremosa que un yogur natural convencional, por lo que merece la pena utilizarlo.

Añade la mantequilla previamente derretida y templada.

Incorpora el queso crema y mezcla de nuevo hasta conseguir una preparación completamente homogénea.

Por último, agrega la harina y remueve hasta que desaparezcan todos los grumos. No es necesario batir en exceso; basta con obtener una crema lisa y uniforme.

Vierte toda la mezcla en el molde preparado y da unos pequeños golpes sobre la encimera para eliminar las posibles burbujas de aire.

Introduce el molde en el horno y cocina durante aproximadamente 40 minutos.

El tiempo puede variar ligeramente dependiendo del horno, por lo que conviene vigilar el pastel durante los últimos minutos. Estará listo cuando la superficie haya adquirido un bonito tono dorado y el centro todavía tiemble ligeramente al mover el molde.

Una vez fuera del horno, deja enfriar completamente a temperatura ambiente.

Después, guarda el pastel en la nevera durante al menos cuatro horas, aunque lo ideal es dejarlo reposar toda la noche. Gracias a este reposo terminará de asentarse y desarrollará una textura mucho más cremosa.

Consejos para un resultado perfecto

El yogur griego es uno de los ingredientes clave de esta receta. Su mayor contenido en materia grasa hace que el pastel resulte mucho más suave y untuoso.

El queso crema aporta consistencia y ayuda a conseguir una textura muy parecida a la de una tarta de queso tradicional.

No hornees el pastel en exceso. Es preferible retirarlo cuando el centro aún conserve un ligero movimiento, ya que terminará de cuajar mientras se enfría.

También es importante respetar el tiempo de reposo en la nevera. Aunque puede comerse templado, el resultado mejora muchísimo cuando está bien frío.

Ideas para servirlo

Este pastel está delicioso tal cual, pero también admite muchas variantes.

Puedes espolvorear azúcar glas justo antes de servir.

Añadir frutos rojos frescos aporta un contraste fantástico tanto de sabor como de color.

Si eres amante del chocolate, unas virutas o un hilo de chocolate fundido quedan espectaculares.

También combina muy bien con mermeladas caseras de fresa, frutos del bosque, melocotón o albaricoque.

Conservación

Se conserva perfectamente en la nevera durante cuatro o cinco días, siempre bien tapado para que no absorba olores.

No es recomendable congelarlo, ya que la textura podría cambiar ligeramente al descongelarse.

Un postre que siempre apetece

Lo mejor de este pastel de yogur es que demuestra que no hace falta complicarse para conseguir un resultado digno de una buena pastelería. Con ingredientes sencillos y apenas unos minutos de preparación obtendrás un postre cremoso, suave y perfecto para cualquier ocasión.

Es ideal para una comida familiar, una merienda especial o simplemente para darte un pequeño capricho. Una receta fácil, económica y de esas que siempre merece la pena guardar porque funciona una y otra vez.