Cuando me apetece un postre siempre hago esta tarta fácil y rápida

Hay días en los que apetece algo dulce, pero no queremos pasar horas en la cocina ni complicarnos con recetas difíciles. Para esos momentos, esta tarta fácil y rápida es mi opción de siempre. Es una receta sencilla, casera y muy agradecida, perfecta para preparar con lo que tengas en casa y disfrutar durante varios días.

Lo mejor de esta tarta es que no necesita batidora ni técnicas complicadas. La masa se prepara en un momento y se ralla directamente sobre el molde, lo que hace que el resultado sea muy jugoso y con una textura irresistible. Además, puedes usar la fruta que más te guste o la que tengas a mano: manzana, frutos rojos, melocotón, pera… todas funcionan de maravilla.

Es una de esas recetas que repites una y otra vez porque sabes que siempre queda bien. Ideal para acompañar un café, para la merienda o como postre para toda la familia.

Ingredientes

Para la masa:

  • 400 g de harina (unas 3 tazas)

  • 90 g de azúcar

  • Una pizca de sal

  • 1 cucharadita de polvo para hornear

  • 80 g de mantequilla

  • 1 huevo

  • Un chorrito de vainilla

  • 30 ml de leche

Para el relleno:

  • 400–500 g de fruta troceada

  • 1 cucharada de maicena

  • 2 cucharadas de azúcar

Cómo hacer la tarta paso a paso

En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar, la sal y el polvo para hornear. Añade la mantequilla, el huevo, la vainilla y la leche. Amasa con las manos hasta obtener una masa homogénea. No hace falta amasar demasiado; solo hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

Divide la masa en dos partes, una ligeramente más grande que la otra. Forma dos bolas y llévalas al congelador durante unos 15 minutos. Este paso es fundamental, ya que permitirá rallarla fácilmente después.

Mientras tanto, prepara el relleno. Lava, pela y corta la fruta en trozos pequeños. Añade la maicena y el azúcar, mezcla bien y reserva.

Precalienta el horno a 180 ºC. Engrasa un molde rectangular de unos 33 x 22 cm. Saca la masa del congelador y ralla la parte más grande directamente sobre la base del molde, cubriéndolo de forma uniforme.

Coloca la fruta por encima, repartiendo bien por toda la superficie. A continuación, ralla el resto de la masa sobre la fruta, cubriéndola completamente.

Lleva al horno y hornea a 180 ºC hasta que la superficie esté bien dorada. En mi horno tarda aproximadamente 50 minutos. Una vez lista, saca la tarta y deja templar al menos 10 minutos antes de cortarla. Este reposo es importante para que el relleno se asiente y la tarta mantenga su forma.

Consejos y variaciones

  • Puedes usar cualquier fruta, incluso mezclarlas.

  • Si la fruta es muy ácida, añade un poco más de azúcar.

  • Aguanta perfectamente varios días en la nevera.

  • Está incluso más rica al día siguiente.

Esta tarta es la definición de postre fácil y resultón. Una receta sencilla, de las que se hacen sin pensar y que siempre triunfan. Si buscas un dulce casero, rápido y delicioso, esta tarta se convertirá en una de tus favoritas.