Cheesecake de dulce de leche en sartén: la receta más fácil y cremosa
Si eres amante del dulce de leche y de las tartas de queso, prepárate porque esta receta reúne lo mejor de ambos mundos.
Hoy vamos a preparar una espectacular cheesecake de dulce de leche sin horno y utilizando únicamente una sartén.
El resultado es una tarta increíblemente cremosa, con una textura suave y un sabor irresistible.
Además, es perfecta para esos días en los que no quieres encender el horno o simplemente buscas una receta rápida y sencilla.
Ingredientes
- 300 g de queso crema tipo Philadelphia.
- 200 ml de nata para montar.
- 2 huevos grandes.
- 3 cucharadas de azúcar.
- 150 g de dulce de leche.
- Dulce de leche extra para decorar.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional).
Elaboración paso a paso
Comenzamos batiendo el queso crema junto con el azúcar hasta obtener una mezcla lisa y sin grumos.
A continuación, incorporamos los huevos uno a uno.
Añadimos la nata y el dulce de leche y seguimos batiendo hasta conseguir una crema homogénea.
Preparamos una sartén antiadherente untándola con un poco de mantequilla.
Vertemos la mezcla.
Si queremos darle un toque aún más especial, añadimos pequeñas cucharadas de dulce de leche sobre la superficie y realizamos un bonito marmoleado con ayuda de un palillo.
Tapamos la sartén y cocinamos a fuego muy bajo durante unos 12 o 15 minutos.
Sabremos que está lista cuando los bordes estén cuajados pero el centro aún tiemble ligeramente.
Apagamos el fuego y dejamos reposar cinco minutos más con la tapa puesta.
Posteriormente dejamos enfriar completamente antes de llevarla a la nevera durante al menos dos horas.
Finalmente decoramos con una capa generosa de dulce de leche antes de servir.
Consejos para un resultado perfecto
- Utiliza una buena sartén antiadherente.
- Cocina siempre a fuego muy bajo.
- No destapes durante la cocción.
- Respeta el tiempo de reposo en frío.
¿Por qué funciona tan bien esta receta?
Porque combina tres elementos que gustan muchísimo:
- la cremosidad de la cheesecake;
- el sabor intenso del dulce de leche;
- y la comodidad de no necesitar horno.
Además, visualmente es una auténtica maravilla, especialmente cuando realizamos el corte y se aprecia la textura interior.
