Tarta de queso crema y calabaza especiada sin horno con base crujiente de galleta
Si te gustan las tartas de queso y buscas una receta diferente, esta tarta de queso crema y calabaza especiada sin horno te va a encantar. Tiene una base de galleta crujiente, un relleno suave y cremoso y un delicado aroma a canela, vainilla y jengibre que combina de maravilla con la calabaza.
Lo mejor es que no necesitas encender el horno ni utilizar técnicas complicadas. Con unos ingredientes sencillos y un poco de paciencia mientras reposa en la nevera, conseguirás un postre precioso que puedes preparar con antelación para una comida familiar, una celebración o simplemente para darte un capricho.
La calabaza aporta un sabor suave y un bonito color anaranjado, mientras que el queso crema proporciona esa textura característica de las tartas de queso. La nata montada ayuda a que el relleno quede más ligero y la gelatina permite que mantenga su forma al desmoldarlo y cortarlo.
Ingredientes para la tarta de queso y calabaza
Para la base de galleta:
- 200 g de galletas tipo María o Digestive.
- 90 g de mantequilla derretida.
- Una pizca de canela, opcional.
- Una pizca de sal.
Para el relleno:
- 400 g de queso crema.
- 300 g de puré de calabaza cocida o asada.
- 250 ml de nata para montar con un mínimo de 35 % de materia grasa.
- 120 g de azúcar.
- 8 g de gelatina neutra en polvo o 5 hojas de gelatina.
- 50 ml de leche.
- 1 cucharadita de canela molida.
- ¼ de cucharadita de jengibre molido.
- Una pizca de nuez moscada.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Una pizca de sal.
Para decorar puedes utilizar canela, galletas trituradas, nata montada o nueces picadas.
Cómo hacer tarta de queso y calabaza sin horno
- Preparamos la base crujiente
Trituramos las galletas hasta obtener una textura fina y las mezclamos con la mantequilla derretida, la pizca de sal y la canela si queremos darle un toque especiado.
Colocamos la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 centímetros, preferiblemente con papel de horno, y presionamos bien con una cuchara o con el fondo de un vaso.
Es importante compactar la galleta para que la base no se desmorone al cortar la tarta. Una vez lista, la dejamos en la nevera mientras preparamos el relleno.
- Preparamos el puré de calabaza
Necesitamos 300 gramos de puré de calabaza ya cocinado, triturado y completamente frío.
Podemos utilizar calabaza cocida o asada. Si la cocemos en agua, debemos escurrirla muy bien para eliminar el exceso de humedad. Una calabaza demasiado acuosa puede afectar a la consistencia final de la tarta.
Si queremos ahorrar tiempo, podemos preparar el puré el día anterior y conservarlo en la nevera.
- Mezclamos el queso crema con la calabaza
En un bol amplio ponemos el queso crema, el azúcar y el puré de calabaza. Añadimos la vainilla, la canela, el jengibre, la nuez moscada y una pizca de sal.
Batimos hasta conseguir una mezcla homogénea, suave y sin grumos.
Las especias son las encargadas de aportar ese aroma tan característico de los postres de otoño. Podemos ajustar la cantidad de canela y jengibre según nuestros gustos.
- Incorporamos la gelatina
Hidratamos la gelatina siguiendo las instrucciones del fabricante. Calentamos la leche sin que llegue a hervir y disolvemos en ella la gelatina hidratada.
Para evitar que se formen grumos, mezclamos primero un par de cucharadas de la crema de queso con la leche y después incorporamos esta mezcla al bol principal.
Removemos bien para que la gelatina quede repartida por todo el relleno.
- Montamos la nata
Batimos la nata bien fría hasta que esté montada, formando picos suaves o medios. No es necesario sobrebatirla.
La incorporamos a la crema de queso y calabaza en varias tandas, utilizando una espátula y movimientos envolventes. De esta manera conservamos parte del aire de la nata y conseguimos una textura más ligera.
- Montamos la tarta
Sacamos la base de galleta de la nevera y vertemos encima toda la crema.
Alisamos la superficie con una espátula y damos unos pequeños golpecitos al molde sobre la encimera para eliminar las burbujas grandes.
Cubrimos la tarta y la dejamos en la nevera durante un mínimo de 6 horas. Lo ideal es prepararla el día anterior y dejarla reposar toda la noche.
- Desmoldamos y decoramos
Cuando la tarta esté bien cuajada, pasamos un cuchillo fino por el borde del molde y abrimos el aro desmontable.
Podemos decorarla con canela espolvoreada, galleta triturada, nata montada o unas nueces picadas.
Para conseguir cortes limpios, calentamos un cuchillo largo con agua caliente, lo secamos y cortamos la tarta. Repetimos la operación entre cada porción.
Consejos para conseguir una tarta perfecta
- Utiliza el puré de calabaza completamente frío.
- Escurre bien la calabaza para evitar un exceso de agua.
- No hiervas la leche con la gelatina.
- Incorpora la nata montada con movimientos suaves.
- Respeta el tiempo de refrigeración para que la tarta se asiente correctamente.
- Si quieres preparar la tarta para una celebración, hazla el día anterior y decórala poco antes de servir.
Cómo conservar la tarta de queso y calabaza
Conserva la tarta en la nevera, bien tapada, durante 3-4 días. Si utilizas galleta triturada o frutos secos para decorar, es preferible añadirlos justo antes de servir para que mantengan su textura.
Una tarta fría para disfrutar de la calabaza de otra manera
Esta tarta de queso crema y calabaza especiada es una forma deliciosa de preparar un postre diferente. Su base crujiente, el relleno suave y el aroma de las especias hacen que cada porción sea especial.
Además, al no necesitar horno y poder prepararse con antelación, es una receta muy práctica para tener un postre casero listo cuando lo necesitemos.
Si te gustan las tartas de queso y disfrutas de los postres fáciles, guarda esta receta y anímate a prepararla. ¡Seguro que te sorprende!
