Tarta de manzana invisible: mucha manzana y muy poca masa

Si te gustan las tartas de manzana pero prefieres aquellas en las que la fruta sea realmente protagonista, esta receta te va a encantar. La tarta de manzana invisible es una preparación muy curiosa porque utiliza una cantidad relativamente pequeña de masa en comparación con la cantidad de fruta.

La idea es sencilla: utilizar seis manzanas, cortarlas en láminas muy finas y mezclarlas con una preparación líquida hecha con huevos, leche, mantequilla, harina y algunos ingredientes básicos. Al hornearse, la masa se integra entre las diferentes capas de manzana.

El resultado es una tarta compacta, jugosa y llena de capas.

🍎 Ingredientes

Para preparar esta tarta necesitaremos:

  • 6 manzanas medianas
  • 2 huevos
  • 70 g de azúcar
  • 100 ml de leche
  • 20 g de mantequilla derretida
  • 70 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 cucharadita de vainilla
  • Una pizca de sal

También necesitaremos un molde rectangular tipo plum cake de aproximadamente 22 × 11 centímetros.

Cómo preparar la tarta de manzana invisible

Lo primero es precalentar el horno a 180 ºC. Mientras alcanza la temperatura, podemos preparar el molde. Lo engrasamos ligeramente o lo cubrimos con papel de horno.

En un bol ponemos los dos huevos y añadimos el azúcar. Batimos hasta integrar bien ambos ingredientes.

A continuación añadimos la leche y la mantequilla previamente derretida. Incorporamos también la vainilla y una pizca de sal. Mezclamos.

Después añadimos la harina y la levadura química. Removemos hasta conseguir una mezcla uniforme y sin grumos.

Ahora llega el ingrediente más importante: las manzanas.

Pelamos las seis manzanas y retiramos el corazón. Después las cortamos en láminas muy finas. Este paso es especialmente importante porque la gracia de la receta está en conseguir muchas capas finas de manzana.

Una vez cortadas, incorporamos las manzanas al bol donde tenemos la mezcla. Removemos cuidadosamente para que las láminas queden ligeramente cubiertas.

Y aquí probablemente tendremos la sensación de que algo no cuadra. Hay muchísima manzana y muy poca mezcla.

Pero precisamente ese es el objetivo.

Pasamos toda la preparación al molde y presionamos ligeramente para compactarla. No hace falta aplastar demasiado; simplemente queremos que las láminas queden bien juntas.

Introducimos el molde en el horno y horneamos a 180 ºC durante aproximadamente 50–60 minutos.

El tiempo puede variar dependiendo del horno y de las propias manzanas, así que conviene comprobar el punto de cocción antes de sacarla.

Una vez horneada, llega una de las partes más importantes: esperar.

No debemos cortar la tarta inmediatamente. Primero hay que dejarla enfriar completamente.

Cuando ya esté fría, la guardamos en la nevera durante unas horas.

Este paso ayuda a que la tarta se compacte y facilita muchísimo el corte.

Cuando esté completamente fría, podemos desmoldarla y cortarla con cuidado.

Y aquí aparece la característica que da nombre a esta receta: las capas de manzana.

Al cortar una porción podemos ver una gran cantidad de láminas de manzana colocadas unas sobre otras, mientras que la pequeña cantidad de masa queda integrada entre ellas.

El secreto está en las manzanas

Aunque la preparación es sencilla, hay dos puntos especialmente importantes.

El primero es cortar las manzanas muy finas. Cuanto más uniformes sean las láminas, más bonito será el resultado final y más fácilmente podremos conseguir ese efecto de capas.

El segundo es respetar el enfriado. Si intentamos cortar la tarta recién salida del horno, será mucho más difícil conseguir porciones limpias.

Por eso merece la pena dejarla enfriar completamente y después refrigerarla unas horas.

Esta receta es perfecta para quienes disfrutan de los postres donde la fruta tiene todo el protagonismo. No encontramos una gruesa capa de bizcocho escondiendo la manzana. Aquí sucede justo lo contrario.

La manzana ocupa prácticamente todo el protagonismo.

Una tarta diferente

La tarta de manzana invisible es una de esas recetas que sorprenden precisamente por su aspecto final.

Cuando estamos preparando la mezcla, parece que no tenemos suficiente masa. Cuando añadimos las seis manzanas, la proporción parece todavía más extraña.

Pero después del horno y del reposo en frío, todo cobra sentido.

El corte muestra una tarta llena de capas finas de manzana y con una textura compacta y jugosa.

Y quizá lo mejor de todo es que no necesitamos ingredientes complicados ni técnicas especiales.

Solo necesitamos manzanas, una pequeña cantidad de masa y paciencia.

Así que si tienes unas cuantas manzanas en casa y quieres preparar un postre diferente, esta tarta puede ser una opción estupenda.

Y recuerda la regla fundamental:

mucha manzana, poca masa y nada de prisas al cortar. 🍎