Tarta de la abuela de vainilla y chocolate: receta fácil con galletas María
Hay recetas que, nada más verlas, nos transportan directamente a otro momento. A un cumpleaños, a una comida familiar o simplemente a esas tardes en las que aparecía un postre casero sobre la mesa y desaparecía antes de que diera tiempo a guardarlo.
Esta tarta de la abuela de vainilla y chocolate es precisamente una de esas recetas.
Se prepara con ingredientes sencillos, no necesitamos hacer un bizcocho y el montaje es muy fácil. La base de la receta consiste en alternar capas de galletas María ligeramente mojadas en leche con una crema casera de vainilla. Para terminar, cubrimos toda la tarta con una deliciosa capa de chocolate.
El resultado es una tarta cremosa, suave y muy fácil de cortar cuando ha reposado correctamente en la nevera.
Eso sí, hay una parte que puede resultar complicada: esperar.
Porque una vez terminada la tarta tiene que reposar varias horas para que las galletas se hidraten, la crema termine de asentarse y podamos conseguir unas capas bonitas al cortarla. Mi recomendación es dejarla al menos 6 horas en la nevera, aunque si puedes prepararla de un día para otro, todavía estará mejor.
Ingredientes para la tarta de la abuela
Para la crema de vainilla
- 750 ml de leche
- 3 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 50 g de Maizena
- 1 cucharadita de vainilla
Para las capas
- Aproximadamente 2 paquetes de galletas María
- 150 ml de leche para mojar las galletas
Para la cobertura de chocolate
- 150 g de chocolate para postres
- 100 ml de nata para montar
Para esta cantidad de ingredientes he utilizado un molde rectangular o cuadrado de aproximadamente 20 × 20 centímetros.
Cómo hacer la crema de vainilla
Comenzamos reservando aproximadamente un vaso de los 750 mililitros de leche. Ponemos esta leche reservada en un bol y añadimos las tres yemas de huevo, el azúcar y la Maizena.
Mezclamos muy bien hasta conseguir una preparación completamente homogénea y sin grumos. Es importante dedicar unos segundos a este paso porque después queremos obtener una crema suave.
Ponemos el resto de la leche en un cazo y añadimos la vainilla. Calentamos a fuego medio.
Cuando la leche esté caliente, incorporamos poco a poco la mezcla que hemos preparado previamente con las yemas y la Maizena.
Cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover. Poco a poco veremos cómo la mezcla comienza a espesar.
No es necesario utilizar una temperatura demasiado alta. Es mejor cocinar la crema con paciencia y remover constantemente para controlar el espesor y conseguir una textura cremosa.
Cuando la crema haya espesado, retiramos el cazo del fuego y dejamos que temple unos minutos.
Cómo montar la tarta de galletas
Ahora llega una de las partes más entretenidas de la receta: montar las capas.
Ponemos los 150 mililitros de leche en un plato o recipiente cómodo. Vamos mojando las galletas María una por una.
Es importante no dejarlas demasiado tiempo dentro de la leche. Solo necesitamos mojarlas rápidamente para que se hidraten durante el reposo de la tarta. Si las dejamos demasiado tiempo, pueden romperse y será más difícil colocarlas.
Cubrimos la base del molde de aproximadamente 20 × 20 centímetros con una primera capa de galletas.
A continuación repartimos una capa generosa de la crema de vainilla.
Volvemos a colocar otra capa de galletas ligeramente mojadas en leche y añadimos más crema.
Terminamos colocando una última capa de galletas.
En este momento ya tendremos nuestra tarta prácticamente terminada, aunque todavía falta una de las partes más importantes: la cobertura de chocolate.
La cobertura de chocolate
Troceamos el chocolate para postres y reservamos.
Calentamos la nata en un cazo o en el microondas hasta que esté bien caliente, pero procurando que no llegue a hervir de forma violenta.
Añadimos el chocolate troceado y removemos hasta que se derrita completamente.
Obtendremos una crema de chocolate lisa y brillante.
Vertemos esta cobertura sobre la última capa de galletas y repartimos con cuidado hasta cubrir toda la superficie.
Aquí puedes dejar la cobertura completamente lisa o crear alguna pequeña textura con una cuchara o espátula.
El reposo: el paso más importante
Cuando la tarta esté terminada, dejamos que pierda un poco de temperatura y la llevamos a la nevera.
Debe reposar un mínimo de 6 horas, aunque mi recomendación es prepararla el día anterior.
Durante este tiempo, las galletas absorberán parte de la humedad y se volverán tiernas. La crema también terminará de asentarse y será mucho más fácil cortar porciones bonitas.
Al día siguiente simplemente sacamos la tarta de la nevera, cortamos una porción y disfrutamos del resultado.
Consejos para que quede perfecta
El primer consejo es no mojar demasiado las galletas. Un baño rápido en leche será suficiente.
También es importante cocinar la crema a fuego moderado y remover continuamente para evitar que se formen grumos.
Si quieres conseguir unas capas especialmente bonitas al cortar la tarta, intenta repartir la crema de manera uniforme.
Y, sobre todo, ten paciencia con el reposo. Puede ser tentador probarla inmediatamente, especialmente después de añadir la cobertura de chocolate, pero unas horas en la nevera marcarán una gran diferencia en la textura final.
Esta tarta de la abuela de vainilla y chocolate es perfecta para preparar cuando tenemos invitados, para una celebración o simplemente para disfrutar de un postre casero sin complicarnos demasiado.
Ingredientes sencillos, capas cremosas y ese sabor de las recetas de toda la vida que nunca pasan de moda.
Y ahora viene la pregunta más difícil: ¿serías capaz de preparar esta tarta y esperar hasta el día siguiente para probarla?
