Cómo aprovechar el chocolate de las cestas de Navidad

La Navidad es ese periodo del año en el que todos cometemos excesos en la dieta. Los dulces navideños, las comilonas con familia, amigos y compañeros de trabajo y la invitación constante a disfrutar de la vida hace que una vez pase el día de Reyes, el 6 de enero, mucha gente decida pasar a una nueva fase, la de la contención con la alimentación.

Es por ello que en enero es cuando más altas se producen en los gimnasios, pues el aumento es de alrededor de un 40% con respecto al resto del año. En septiembre también ocurre algo parecido, con la vuelta a la rutina tras las vacaciones, cuando estos porcentajes se sitúan por encima del 30%.

La población en general, como vemos, somos muy amantes de la vida rutinaria, pues eso aporta equilibrio y armonía, y es algo especialmente bienvenido cuando se produce un tiempo de desequilibrio en estas costumbres, que es justo lo que trae la Navidad.

Sin embargo, una vez pasa el 6 de enero, todavía suelen quedar productos de la cesta de Navidad que hay que consumir, especialmente dulces y chocolates. De hecho, si lanzamos la pregunta individualmente, seguro que todavía te queda alguna tableta en casa o algunos bombones a los que no has querido meter mano.

 

¿Qué hacer con el chocolate remanente que nos queda de Navidad?

Una primera idea con los dulces de Navidad, donde no solo hay espacio para bombones y chocolates, sino también para turrones y mazapanes, entre otros productos, y para muestra de ello podemos fijarnos en las cestas de navidad de GaleraRegalos, es conservarlos bien para que aguanten en perfectas condiciones durante mucho tiempo.

Algunos turrones pueden consumirse de un año para otro, y lo mismo sucede con los bombones. Para conseguirlo es imprescindible guardarlos en un sitio resguardado de la luz, de las altas temperaturas y la incidencia directa de los rayos de sol y de los olores fuertes. Esto es especialmente aconsejable en caso de que los dulces no estén ya abiertos, pero si ha ido así, también se pueden conservar guardando más cuidado, utilizando envases que aseguren el cierre hermético.

Ir consumiéndolos durante el resto del año

Otra posibilidad es no renunciar a los dulces hasta la Navidad siguiente, sino ir moderando su consumo en todo el año. Los mazapanes, turrones, y especialmente el chocolate, son deliciosos en cualquier momento, y también se pueden consumir en eventos especiales como cumpleaños, aniversarios, cenas románticas.

En este caso, lo que sí recomendamos es tener un poco de mesura. Los chocolates son alimentos muy calóricos que pueden dar al traste todos los esfuerzos por mantener la línea durante el resto de la semana. No se trata de renunciar a ellos, porque a nadie le amarga un dulce, pero sí tomarlos con cuidado para no excederse.

Utilizar los dulces como ingrediente principal para otros postres

Y con esta propuesta es donde dejamos volar más nuestra imaginación. Que te han sobrado mazapanes, pues utilízalo como base para las tartas en lugar de galletas machacadas. Los polvorones puedes usarlos molidos para espolvorearlos sobre tartas o natillas y dales así un sabor y una textura más dulce. El turrón es ideal para hacer tartas de almendras.

Y si ya hablamos de chocolates, las posibilidades aumentan. Las Variedades de chocolate son innumerables, desde el más puro, el que más porcentaje de cacao tiene, hasta pralinés, trufas o chocolates con leche. Con ellos se pueden preparar bombones saludables utilizando frutas, mousses y cremas, flanes, natillas y hasta helados.

Una propuesta muy actual, por su condición de saludable, es preparar bombones de plátano, chocolate negro, mantequilla de cacahuete y coco rallado. La preparación es muy sencilla, consiste en cortar el plátano en pequeñas rodajas, untar la mitad de ellas con un poco de crema de cacahuete y cerrar con las otras tapas de plátano.

Tras esto, se introducen los bombones en el congelador unos 15 minutos y posteriormente vertemos chocolate fundido sobre ellos, para volver a meterlos en el congelador hasta que se endurezca el chocolate.

Donar estos dulces sobrantes a iniciativas solidarias

Una última alternativa, solo aplicable en el caso de que no se hayan abierto los productos, es donarlos a bancos de alimentos y ONGs. En Navidad, muchas de estas organizaciones inician campañas en las que solicitan a los consumidores donar alimentos que vayan más allá de las conservas, las legumbres, los cereales… Si esta época del año es para permitirse ciertos caprichos en el aspecto de la dieta, hagámoslo también en nuestro espíritu solidario.

Por ello, si te sobran dulces de Navidad, lo que nunca debe ocurrir es que vayan a la basura. Pueden tener una segunda vida a modo de consumo durante el resto del año, con propuestas gastronómicas innovadoras o haciendo feliz a parte de la población que tiene menos acceso a esos productos.