Torrijas de leche y nata: más cremosas que nunca

Las torrijas son uno de esos postres que nos transportan directamente a casa, a la cocina de nuestras abuelas y a los días tranquilos de Semana Santa. Sin embargo, no todas las torrijas son iguales. Muchas veces quedan secas, demasiado empapadas o con poco sabor. Hoy te traigo una versión que marca la diferencia: torrijas hechas con leche y nata, mucho más cremosas y suaves por dentro.

El secreto de esta receta está en la infusión de la leche y la nata con canela y piel de cítricos. Este paso, que a veces se hace deprisa o se omite, es el que realmente transforma una torrija normal en una torrija espectacular.

📝 Ingredientes

  • 9 rebanadas de pan para torrijas o pan del día anterior

  • 750 ml de nata para cocinar

  • 250 ml de leche

  • 2 ramas de canela

  • Piel de 1 limón

  • Piel de 1 naranja

  • 2 cucharadas de azúcar vainillado (opcional)

  • 2 huevos

  • Aceite para freír

  • 100 g de azúcar

  • 1 cucharadita de canela en polvo

👩‍🍳 Preparación paso a paso

Comenzamos poniendo en un cazo la leche y la nata junto con las ramas de canela y la piel del limón y la naranja. Si decides usar azúcar vainillado, este es el momento de añadirlo. Llevamos todo al fuego y dejamos que rompa a hervir suavemente. En cuanto hierva, apagamos el fuego y dejamos reposar la mezcla unos minutos para que se infusionen bien todos los aromas.

Una vez reposada, colamos la mezcla para retirar las pieles y la canela. Este paso es importante para que la leche quede fina y agradable.

Colocamos las rebanadas de pan en una bandeja amplia y las bañamos con la leche infusionada. Dejamos que se empapen unos 3 minutos por cada lado, sin prisas. El pan debe absorber bien el líquido, pero sin deshacerse.

Batimos los huevos en un plato y pasamos cada rebanada con cuidado. Mientras tanto, calentamos abundante aceite en una sartén a fuego medio. Freímos las torrijas hasta que estén doradas por ambos lados y las vamos sacando sobre papel absorbente.

En un plato mezclamos el azúcar con la canela y rebozamos las torrijas aún calientes. Esto hará que se adhiera mejor y queden irresistibles.

🍯 Consejos finales

  • Usa pan del día anterior o especial para torrijas.

  • No tengas prisa en el remojo: es clave para la cremosidad.

  • El aceite no debe estar demasiado caliente para que no se quemen por fuera.

Estas torrijas de leche y nata quedan suaves, aromáticas y con una textura interior que se deshace en la boca. Una receta tradicional, sencilla y perfecta para compartir.