Hoy os traigo una receta que os va a encantar: una tarta sin horno de queso y caramelo que está riquísima y es muy fácil de hacer. Esta tarta es ideal para cualquier ocasión especial o simplemente para darse un gusto. Además, tiene la ventaja de que no necesita horno ni gelatina, solo unos pocos ingredientes que seguro que tenéis en casa. Os aseguro que esta tarta os va a sorprender por su sabor y su textura cremosa. ¿Queréis saber cómo se hace? Pues seguid leyendo y os lo cuento.
Ingredientes para la tarta sin horno de queso y caramelo:
- Sobaos o bizcochos para cubrir el fondo y los laterales del molde. Podéis usar los que más os gusten, yo he usado unos sobaos pasiegos que son muy esponjosos y sabrosos.
- Caramelo líquido para untar el molde. Podéis usar el que compréis en el supermercado o hacerlo vosotros mismos con azúcar y agua.
- 2 huevos L.
- 150 gr de azúcar.
- 700 ml de leche (3+1/2 tazas).
- 300 gr de queso de untar (1+1/2 tazas). Podéis usar el que más os guste, yo he usado uno tipo Philadelphia que le da un toque muy cremoso a la tarta.
- 2 sobres de cuajada (2 cucharadas). La cuajada es un producto lácteo que se usa para espesar y cuajar los postres. La podéis encontrar en el supermercado, en la sección de postres o lácteos.
Preparación de la tarta sin horno de queso y caramelo:
- Lo primero que vamos a hacer es untar el molde con caramelo líquido. Podemos usar un molde desmontable o uno normal, pero en ese caso tendremos que forrarlo con papel de horno o film transparente para poder desmoldar la tarta sin problemas. Yo he usado un molde redondo de 20 cm de diámetro, pero podéis usar el que tengáis en casa. Echamos caramelo líquido por todo el fondo y los laterales del molde y lo repartimos bien con una espátula o una cuchara. Reservamos el molde en la nevera mientras seguimos con la receta.
- A continuación, vamos a preparar la crema de queso y caramelo. Para ello, ponemos en un bol los huevos y el azúcar y los batimos con unas varillas hasta que estén bien integrados. Añadimos el queso de untar y lo mezclamos bien hasta que quede una crema homogénea. Reservamos esta crema.
- En un cazo, ponemos la leche y la calentamos a fuego medio. Cuando esté caliente, pero sin llegar a hervir, añadimos los sobres de cuajada y los disolvemos bien con una cuchara o un batidor. Hay que remover constantemente para evitar que se formen grumos o se pegue la leche al fondo del cazo. Cuando la leche empiece a hervir, la retiramos del fuego y la vertemos sobre la crema de queso y caramelo que teníamos reservada. Mezclamos bien con unas varillas hasta que quede una crema lisa y sin grumos.
- Sacamos el molde de la nevera y cubrimos el fondo y los laterales con una capa de sobaos o bizcochos. Podemos cortarlos por la mitad o adaptarlos al tamaño del molde como queramos. Lo importante es que queden bien pegados al caramelo y que no queden huecos entre ellos. Vertemos la crema de queso y caramelo sobre los sobaos o bizcochos, procurando que quede bien repartida y nivelada. Alisamos la superficie con una espátula o una cuchara y llevamos el molde a la nevera durante al menos 4 horas o hasta que la tarta esté bien cuajada.
- Pasado ese tiempo, ya podemos desmoldar la tarta con cuidado y servirla. Veremos que tiene un aspecto espectacular, con una capa de caramelo brillante por encima y una capa de sobaos o bizcochos por debajo. Y lo mejor es su sabor, una combinación deliciosa de queso y caramelo que os va a encantar. Podéis decorar la tarta con más caramelo, nata montada, frutos secos o lo que más os guste.
Aquí tienes mi versión en vídeo con todos los trucos para que te salga perfecto:






