La avena es uno de los cereales más completos y versátiles que existen. Se puede consumir de muchas formas: en copos, en harina, en leche, en galletas, en panes, en tortitas… Pero ¿sabes cómo preparar la avena básica? Es decir, la avena cocida con agua que sirve como base para muchas otras recetas. En este artículo te voy a enseñar cómo hacerlo de forma fácil y rápida. Además, te voy a dar algunas ideas para que puedas personalizar tu avena según tus gustos y necesidades.
Lo primero que necesitas es una taza de avena en copos (pueden ser finos o gruesos) y una taza y media de agua. También puedes usar leche vegetal o animal si prefieres una textura más cremosa. Pon el agua (o la leche) en una olla pequeña y llévala a ebullición. Cuando hierva, baja el fuego y añade la avena. Remueve bien para que no se pegue ni se formen grumos. Cocina durante unos 15 minutos o hasta que la avena esté tierna y haya absorbido el líquido. Si ves que se seca demasiado o te gusta más caldosa, puedes añadir más agua o leche al gusto.
Aquí tienes una versión de tortitas en vídeo para que le saques todo el partido:
Ya tienes tu avena básica lista para comer. Pero no te quedes ahí, puedes darle más sabor y nutrientes con algunos ingredientes extra. Aquí te dejo algunas sugerencias:
- Para endulzar: puedes usar miel, azúcar moreno, stevia, sirope de agave, sirope de arce, dátiles, pasas, higos, plátano…
- Para darle más proteína: puedes añadir frutos secos, semillas, mantequilla de frutos secos, queso fresco, yogur, leche en polvo, proteína en polvo…
- Para darle más fibra: puedes añadir salvado de avena, semillas de chía, semillas de lino, semillas de sésamo, coco rallado, fruta fresca, fruta deshidratada…
- Para darle más sabor: puedes añadir canela, vainilla, cacao, café, té, especias, ralladura de limón o naranja, extractos…
Como ves, las posibilidades son infinitas. Puedes combinar los ingredientes que más te gusten y crear tu propia versión de la avena. Te recomiendo que pruebes diferentes opciones y que experimentes con las cantidades y las proporciones. Así podrás encontrar la receta que mejor se adapte a tu paladar y a tu dieta.
La avena es un alimento que puedes comer en cualquier momento del día. Es ideal para el desayuno porque te da energía y te sacia hasta la hora de la comida. También puedes tomarla como comida o como merienda si quieres algo ligero pero nutritivo. Incluso puedes comerla como postre si le añades algún ingrediente dulce y rico.






