Rosquillas caseras de toda la vida: el truco para que queden bien hechas por dentro
Las rosquillas caseras son uno de esos dulces tradicionales que nos transportan directamente a la cocina de casa. Son sencillas, económicas y perfectas para acompañar un café o una merienda. Sin embargo, hay un problema muy común que aparece una y otra vez: quedan doradas por fuera, pero crudas por dentro.
En esta receta te voy a explicar cómo hacer rosquillas caseras paso a paso, pero sobre todo te contaré el truco más importante para que queden bien hechas por dentro, algo que marca la diferencia entre unas rosquillas normales y unas realmente perfectas.
Ingredientes
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3 huevos
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9 cucharadas de azúcar
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Un chorrito de vainilla
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9 cucharadas de aceite
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9 cucharadas de leche
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9 cucharadas de zumo de naranja
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Ralladura de 1 limón
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Ralladura de 1 naranja
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600 g de harina de trigo
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15 g de polvo para hornear
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Aceite para freír
Preparación paso a paso
En un bol amplio, comenzamos batiendo los huevos junto con el azúcar y la vainilla. Es importante mezclar bien hasta que la mezcla se vea homogénea. No hace falta batir en exceso, pero sí asegurarnos de que el azúcar esté bien integrado.
A continuación, añadimos el aceite, la leche y el zumo de naranja. Incorporamos también la ralladura de limón y de naranja, que será la encargada de darle ese aroma tan característico a las rosquillas caseras de toda la vida. Mezclamos todo hasta que quede uniforme.
Ahora llega el momento de añadir la harina junto con el polvo para hornear. Lo ideal es hacerlo poco a poco, mezclando primero con una cuchara y luego con las manos. Obtendremos una masa suave, que no se pegue a los dedos pero tampoco quede dura.
Una vez lista, tapamos la masa y la dejamos reposar durante una hora. Este paso es muy importante, ya que el reposo ayuda a que la masa se relaje y las rosquillas queden más esponjosas al freírlas.
Formado de las rosquillas
Tras el reposo, tomamos pequeñas porciones de masa y formamos las rosquillas. Conviene no hacerlas demasiado gruesas, ya que en el aceite crecerán y podrían quedar crudas por dentro si son muy grandes.
Formamos las rosquillas con cuidado y las reservamos mientras calentamos el aceite.
El truco clave: la fritura
Aquí está el punto más importante de toda la receta. Para que las rosquillas queden bien hechas por dentro, deben freírse a fuego medio.
Si usas vitrocerámica, lo ideal es colocarla en un nivel 5,5 o 6. El aceite debe estar caliente, pero no excesivamente. Si el fuego está muy fuerte, las rosquillas se dorarán rápido por fuera, pero no les dará tiempo a cocinarse por dentro.
Freímos pocas rosquillas a la vez y les damos la vuelta cuando estén ligeramente doradas. La fritura debe hacerse con calma, sin prisas. Este es el secreto para lograr unas rosquillas perfectas.
Resultado final
Una vez fritas, las sacamos a un plato con papel absorbente. Al partir una rosquilla por la mitad, veremos una miga blanca, esponjosa y bien hecha, señal de que la fritura ha sido correcta.
Estas rosquillas caseras son ideales para cualquier momento del día y se conservan muy bien durante varios días.
Conclusión
Con ingredientes sencillos y siguiendo este truco de la fritura, puedes preparar en casa unas rosquillas tradicionales que no quedan crudas, con un sabor y una textura espectaculares. Una receta fácil, de las de siempre, que nunca falla.