Pastel de chocolate y plátano en sartén con solo 3 ingredientes
¿Tienes un par de plátanos en el frutero que ya están demasiado maduros? Antes de tirarlos, espera, porque pueden convertirse en uno de esos postres fáciles que merece la pena guardar entre las recetas favoritas.
Este pastel de chocolate y plátano se prepara en sartén, no necesita horno y utiliza solamente tres ingredientes principales. Es una receta especialmente interesante para esos días en los que queremos preparar algo dulce sin complicarnos demasiado.
La combinación de plátano maduro, chocolate y mantequilla de cacahuete consigue una textura muy particular. No estamos buscando un bizcocho tradicional, sino un pastel húmedo, denso y con una textura que recuerda ligeramente a un brownie o a un fudge de chocolate.
Y precisamente ahí está su gracia.
Un postre para aprovechar plátanos maduros
Una de las cosas que más me gusta de esta receta es que da una segunda oportunidad a esos plátanos que ya no resultan demasiado apetecibles para comer directamente.
Cuando el plátano está muy maduro, su sabor es más dulce y su textura es perfecta para aplastarlo y utilizarlo como base de diferentes postres.
En lugar de esperar a que termine en la basura, podemos convertirlo en un pastel de chocolate muy sencillo.
Además, no necesitamos harina ni huevos para preparar esta versión.
Ingredientes
Para preparar este pastel necesitamos:
- 2 o 3 plátanos muy maduros.
- 150 g de chocolate negro.
- 2 cucharadas grandes de mantequilla de cacahuete o de almendra.
Si utilizamos chocolate negro con bastante cacao tendremos un resultado más intenso. Si preferimos un sabor más dulce, podemos utilizar un chocolate menos intenso.
La mantequilla de cacahuete aporta cremosidad y combina especialmente bien con el chocolate y el plátano.
Cómo preparar el pastel de chocolate y plátano
Comenzamos pelando los plátanos y cortándolos en trozos. Los colocamos en un bol y los aplastamos con un tenedor hasta conseguir un puré bastante fino.
No es necesario utilizar una batidora. De hecho, hacerlo a mano da un resultado muy casero y permite conservar pequeñas diferencias de textura.
Por otro lado, derretimos el chocolate. Podemos hacerlo al baño María o en el microondas, utilizando intervalos cortos de unos 30 segundos y removiendo entre cada intervalo para evitar que se queme.
Cuando el chocolate esté completamente fundido, añadimos las dos cucharadas de mantequilla de cacahuete y mezclamos hasta conseguir una crema brillante y homogénea.
Ahora incorporamos esta mezcla al puré de plátano.
Removemos bien hasta que los tres ingredientes estén perfectamente integrados.
En este momento tendremos una mezcla bastante espesa y aromática.
El paso de la sartén
Engrasamos ligeramente una sartén pequeña. Es importante utilizar una sartén que nos permita conseguir un pastel con cierto grosor; si utilizamos una demasiado grande, la mezcla quedará excesivamente fina.
Vertemos la mezcla y la extendemos con una espátula.
Tapamos la sartén y cocinamos a fuego muy bajo durante unos 4 o 5 minutos.
Aquí no buscamos cocinarlo como si fuera una tortilla o un bizcocho convencional. El fuego debe ser suave. Queremos que el calor ayude a integrar y estabilizar la mezcla sin que se queme la parte inferior.
Sabremos que está listo cuando los bordes comiencen a despegarse ligeramente de la sartén.
El verdadero secreto está en el frío
Retiramos la sartén del fuego y dejamos que el pastel se temple.
Después lo llevamos a la nevera durante al menos tres horas.
Este paso es fundamental porque el chocolate volverá a solidificarse con el frío y ayudará a que toda la mezcla adquiera una textura firme.
Por eso no recomiendo cortarlo caliente.
Cuando esté completamente frío, podemos desmoldarlo con cuidado y presentarlo entero o cortarlo en porciones.
Podemos terminarlo simplemente con un poco de cacao en polvo, unas rodajas de plátano fresco, frutos secos picados o incluso un pequeño hilo de chocolate fundido.