El HELADO de AVELLANA más CREMOSO que he probado (SIN HELADERA)
Si eres amante de los helados artesanos, seguramente habrás notado que hay un sabor que cada vez aparece más en heladerías premium y establecimientos especializados: el helado de avellana.
Y no es casualidad.
La avellana tiene algo especial. Su sabor tostado, intenso y ligeramente dulce consigue un equilibrio perfecto entre elegancia y cremosidad. Durante años pensé que preparar un buen helado de avellana en casa sería complicado, pero después de experimentar varias veces descubrí que, en realidad, el secreto está en un único ingrediente: la pasta pura de avellana.
Lo mejor de esta receta es que no necesitas heladera. Tampoco ingredientes imposibles de encontrar. Solo unas buenas avellanas, algo de paciencia y ganas de disfrutar de uno de los mejores helados que puedes preparar en casa.
¿Por qué hacer helado de avellana casero?
La mayoría de helados comerciales de avellana contienen aromas, colorantes y porcentajes muy bajos de fruto seco. Sin embargo, cuando preparas la receta en casa, el sabor es completamente diferente.
El aroma de la avellana recién tostada, unido a la cremosidad de la nata y la suavidad de la leche condensada, crea un resultado que recuerda a las mejores heladerías italianas.
Además, puedes controlar totalmente la intensidad del sabor y la cantidad de azúcar.
Ingredientes
Para la pasta de avellana:
- 200-250 g de avellanas tostadas
- una pizca de sal
Para el helado:
- 150 g de pasta pura de avellana
- 400 ml de nata para montar muy fría
- 200 g de leche condensada
- 100 ml de leche entera
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- una pizca de sal
- avellanas picadas para decorar
Cómo hacer la pasta de avellana
El primer paso es preparar la pasta de avellana casera.
Coloca las avellanas en una bandeja y hornéalas a 180°C durante aproximadamente 10 minutos. Cuando estén doradas y desprendan un aroma intenso, sácalas del horno y deja que se templen ligeramente.
Introduce las avellanas aún calientes en un robot de cocina o batidora potente y comienza a triturarlas.
El proceso pasa por varias fases:
- Primero obtendrás una harina.
- Después aparecerá una pasta compacta.
- Finalmente, las avellanas comenzarán a liberar sus aceites naturales y se transformarán en una crema brillante y totalmente fluida.
Añade una pequeña pizca de sal para potenciar el sabor y reserva.
Preparación del helado
En un bol grande mezcla:
- la pasta de avellana,
- la leche condensada,
- la leche,
- la vainilla,
- y la pizca de sal.
Remueve hasta conseguir una crema completamente homogénea.
Aparte, monta la nata hasta obtener una textura semimontada. No debe quedar excesivamente firme.
Añade la nata a la mezcla de avellana en varias tandas, realizando movimientos envolventes para conservar todo el aire incorporado.
Cuando obtengas una mezcla uniforme, vierte el contenido en un molde metálico o recipiente apto para congelación.
Añade algunas avellanas troceadas para aportar un contraste crujiente muy agradable.
Cubre la superficie con papel film tocando directamente la mezcla y congela durante un mínimo de seis horas.
El truco para conseguir una textura profesional
Si no dispones de heladera, existe un truco muy sencillo.
Transcurrida aproximadamente una hora y media desde el inicio de la congelación, saca el helado y remuévelo con energía utilizando unas varillas o un tenedor.
Repite esta operación una o dos veces más durante el proceso de congelación.
De esta manera romperás los cristales de hielo y conseguirás una textura mucho más cremosa.
Cómo servirlo
Para obtener bolas perfectas, saca el helado del congelador unos 10 minutos antes de servir.
Añade unas avellanas tostadas picadas por encima y disfruta de uno de los sabores más elegantes y deliciosos que existen.
Después de probar esta receta, he entendido perfectamente por qué el helado de avellana se ha convertido en uno de los sabores estrella de tantas heladerías artesanas.
Y sinceramente, creo que será muy difícil que vuelva a comprar uno industrial. 🍦🌰