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Galletas de maicena

Galletas de maicena caseras: tiernas, fáciles y deliciosas

Si te gustan las galletas caseras y buscas una receta diferente para acompañar el café, estas galletas de maicena son una opción estupenda. Tienen un aroma delicioso a vainilla y limón, se preparan con ingredientes habituales y no necesitan rellenos ni decoraciones para disfrutar de ellas.

La combinación de harina de trigo, maicena, mantequilla y yemas permite preparar una masa delicada, ideal para conseguir unas galletitas suaves. El secreto está en mezclar los ingredientes sin trabajar la masa en exceso y vigilar el horneado para que las galletas no queden demasiado tostadas.

Ingredientes para hacer galletas de maicena

  • 200 g de harina de trigo.
  • 300 g de maicena.
  • 150 g de azúcar glas.
  • 12 g de levadura química o polvo para hornear.
  • 200 g de mantequilla.
  • 1 huevo tamaño L.
  • 3 yemas de huevo tamaño L.
  • 10 ml de esencia de vainilla.
  • La ralladura de 1 limón.

Con estas cantidades tendrás una masa para preparar bastantes galletas. El número final dependerá del diámetro del cortapastas y del grosor que les des.

Cómo preparar galletas de maicena paso a paso

  1. Mezcla los ingredientes secos

En un recipiente amplio, coloca la harina de trigo, la maicena, el azúcar glas y la levadura química. Añade la ralladura de limón y mezcla para que los ingredientes queden bien distribuidos.

Procura utilizar solamente la parte amarilla de la piel del limón, ya que la parte blanca puede aportar amargor.

  1. Incorpora la mantequilla y los huevos

Añade el huevo entero, las tres yemas, la esencia de vainilla y la mantequilla blanda, pero no derretida.

Mezcla primero con una espátula o cuchara y después con las manos limpias hasta conseguir una masa homogénea. No es necesario amasar durante mucho tiempo: basta con integrar bien todos los ingredientes y formar una bola.

Si la masa parece difícil de unir al principio, continúa mezclando suavemente antes de decidir si necesita algún ajuste. Evita añadir harina de más sin necesidad.

  1. Estira y corta las galletas

Coloca la masa sobre una superficie limpia y estírala con un rodillo hasta conseguir un grosor aproximado de 3–4 milímetros.

Corta discos con un cortapastas o un vaso pequeño de borde limpio. Si quieres darles un acabado sencillo, puedes marcar ligeramente la superficie con las púas de un tenedor.

Coloca las galletas sobre una bandeja cubierta con papel de horno o una lámina de silicona apta para hornear. Junta los recortes con suavidad, vuelve a estirar la masa y continúa cortando hasta aprovecharla.

  1. Hornea sin tostarlas demasiado

Precalienta el horno a 200 °C. Introduce la bandeja y hornea durante unos 8–10 minutos.

El tiempo es orientativo, porque depende del horno, el tamaño y el grosor de las galletas. Vigila especialmente los últimos minutos: deben quedar hechas, pero claras, con los bordes apenas dorados.

No esperes a que adquieran un color oscuro. Si se hornean demasiado, pueden quedar más secas y perder parte de la textura delicada que buscamos.

  1. Deja enfriar antes de servir

Saca la bandeja del horno y deja que las galletas se enfríen completamente antes de manipularlas. Recién hechas pueden romperse con facilidad, por lo que conviene tener paciencia.

Cuando estén frías, colócalas en un plato y sírvelas tal cual. Si quieres darles un acabado más vistoso, puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima, aunque no es necesario.

Trucos para que queden deliciosas

Controla el horneado. Es el detalle más importante para evitar unas galletas demasiado secas.

Mantén un grosor uniforme. Así las piezas se hornearán de manera más parecida y será más sencillo controlar el tiempo.

No trabajes demasiado la masa. Mezcla hasta integrar los ingredientes y evita amasar innecesariamente.

Deja que se enfríen. Manipularlas calientes aumenta el riesgo de que se rompan.

Cómo conservar las galletas de maicena

Una vez completamente frías, guárdalas en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco. Evita cerrarlas cuando todavía estén calientes, porque la humedad acumulada puede afectar a su textura.

Una merienda casera muy fácil

Estas galletas de maicena son perfectas para acompañar un café, una taza de leche o una merienda en familia. Su sabor a mantequilla, vainilla y limón hace que no necesiten ningún relleno para resultar apetecibles.

Si preparas la receta, cuéntame cómo te han quedado y si prefieres las galletas tiernas o crujientes. ¡Disfruta de esta receta casera y de más ideas dulces en Golosolandia!

Golosolandia: Me llamo Pelayo Fernández, no soy cocinero profesional pero me encantan las tartas y postres caseros así que desde 2003 compartimos en Golosolandia todas las recetas que vamos preparando , para que todo el mundo pueda hacerlas también.
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