Bombones nube de gelatina y chocolate: el postre fácil que se transforma en una nube
Hay recetas que sorprenden por sus ingredientes y otras que sorprenden por lo que ocurre durante la preparación. Estos bombones nube de gelatina pertenecen claramente al segundo grupo.
La receta comienza de una forma tan sencilla que casi cuesta imaginar el resultado final: una taza de agua caliente y un sobre de gelatina. Sin embargo, después de batir la mezcla durante unos minutos, ocurre una transformación muy curiosa. La gelatina gana volumen, cambia de color y adquiere una textura ligera y aireada que recuerda a una nube o a un malvavisco.
Después solo tenemos que dejarla reposar, cortarla en pequeños cubos y añadirle unas líneas de chocolate fundido. El resultado son unos pequeños bombones muy vistosos y fáciles de preparar.
Es una receta perfecta para quienes buscan un postre diferente, sencillo y con muy pocos ingredientes.
Ingredientes
Para preparar estos bombones necesitamos:
- 1 taza de agua caliente.
- 1 sobre de gelatina sin azúcar del sabor que prefieras.
- Chocolate sin azúcar derretido para decorar.
La gran ventaja de esta receta es que podemos cambiar completamente el resultado utilizando diferentes sabores de gelatina. Podemos utilizar fresa, limón, naranja, frutos rojos o cualquier otro sabor que nos guste.
El chocolate también puede adaptarse a nuestros gustos. Podemos utilizar chocolate negro, chocolate con leche o chocolate blanco. En este caso he utilizado chocolate sin azúcar para mantener la idea de una receta con un perfil más ligero.
Cómo preparar la gelatina batida
Lo primero que debemos hacer es calentar el agua. No es necesario que hierva, pero sí debe estar suficientemente caliente para que la gelatina pueda disolverse completamente.
Vertemos el agua caliente en un bol y añadimos el contenido del sobre de gelatina.
Removemos bien con unas varillas o una cuchara hasta que el polvo se haya disuelto por completo. Este paso es importante, ya que no queremos que queden pequeños granos de gelatina sin disolver.
Cuando la mezcla esté completamente líquida y homogénea, llega el momento más curioso de la receta.
El secreto está en batir
Colocamos la batidora eléctrica de varillas y comenzamos a batir.
Al principio parecerá que no está ocurriendo nada especial. La mezcla seguirá siendo bastante líquida y tendrá el color habitual de la gelatina.
Pero poco a poco comenzará a cambiar.
La mezcla irá ganando volumen y se volverá más clara y aireada. Esto ocurre porque durante el batido estamos incorporando aire.
Debemos batir aproximadamente entre 10 y 15 minutos, aunque el tiempo exacto puede variar dependiendo de la potencia de la batidora.
Lo importante es observar la textura. La mezcla debe tener mucho más volumen y una consistencia más ligera y aireada.
Este es uno de los momentos más divertidos de la receta, porque podemos ver claramente cómo una mezcla líquida se transforma poco a poco.
Reposo en la nevera
Cuando la mezcla tenga la textura adecuada, la vertemos en un recipiente forrado con papel vegetal.
El papel nos ayudará a desmoldar fácilmente la preparación después.
Repartimos la mezcla y alisamos la superficie. No es necesario que quede perfecta, pero sí conviene intentar que tenga un grosor relativamente uniforme para que después podamos cortar cubos de tamaño parecido.
Llevamos el recipiente a la nevera durante al menos 3 o 4 horas.
Durante este tiempo, la gelatina volverá a adquirir una textura firme, pero conservará parte de la ligereza y el aire incorporado durante el batido.
Cortar los bombones
Cuando la preparación esté completamente cuajada, la sacamos de la nevera y la desmoldamos con cuidado.
Gracias al papel vegetal, esta parte resulta bastante sencilla.
A continuación cortamos la preparación en cubos.
Podemos elegir el tamaño que queramos. Para servirlos como bombones, lo ideal es hacer cubos pequeños, aproximadamente de tamaño bocado.
También podemos cortar la preparación en barritas o utilizar cortadores de diferentes formas si queremos presentar el postre de una manera diferente.
La cobertura de chocolate
Para terminar, derretimos el chocolate.
Podemos hacerlo al baño María o en el microondas, utilizando intervalos cortos y removiendo entre cada uno para evitar que el chocolate se queme.
Una vez fundido, lo utilizamos para decorar los cubos.
Podemos hacer unas líneas finas de chocolate por encima, cubrir completamente los bombones o incluso sumergirlos parcialmente.
En mi caso, me gusta hacer unas líneas de chocolate porque el contraste entre el color de la gelatina y el chocolate queda muy bonito.
Después llevamos los bombones de nuevo a la nevera durante unos 30 minutos.
De esta forma el chocolate se endurece y los bombones quedan listos para servir.
Una receta fácil y muy vistosa
Lo más sorprendente de esta receta es la transformación.
Comenzamos con agua caliente y gelatina y terminamos con unos pequeños cubos de textura aireada y ligera, decorados con chocolate.
Además, es una receta que se puede personalizar fácilmente.
Podemos cambiar el sabor de la gelatina, utilizar diferentes chocolates y variar la forma y el tamaño de los bombones.
También es una buena idea para preparar un postre sencillo cuando no queremos encender el horno.
El resultado es diferente, fácil de preparar y muy visual.