El pastel francés de yogur y naranja más fácil y esponjoso (sin báscula)
Hay recetas que no necesitan presentación. Son esas que se preparan con ingredientes básicos, que siempre tenemos en casa, y que funcionan absolutamente siempre. Este pastel francés de yogur y naranja es exactamente eso: tradición, sencillez y resultado espectacular.
Lo mejor de todo es que no necesitas báscula. La medida es el propio bote del yogur. Sí, como lo hacían antes. Ese pequeño detalle hace que la receta sea perfecta para cualquiera, incluso si no tiene experiencia en repostería.
Este bizcocho destaca por tres cosas: su textura esponjosa, su aroma natural a naranja y su facilidad absoluta.
¿Por qué funciona tan bien esta receta?
La combinación del yogur con el aceite aporta una humedad increíble. La naranja fresca le da aroma y frescura natural. Y el método es tan sencillo que prácticamente no puede fallar.
Además, el toque final de mermelada de albaricoque y coco rallado le aporta brillo, sabor y una presentación preciosa.
Ingredientes
Medida base: 1 bote de yogur (125 g)
- 3 huevos
- 1 yogur de vainilla
- 1 bote de azúcar
- 1 bote de aceite de girasol
- 3 botes de harina
- 15 g de levadura química
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de azúcar vainillado
- Ralladura de una naranja
- 1 bote de zumo de naranja
- Mermelada de albaricoque
- Coco rallado
Preparación paso a paso
1. Preparar el horno
Precalienta el horno a 175 °C. Engrasa un molde de 24 cm.
2. Mezcla líquida
En un bol grande bate los huevos con la pizca de sal. Añade el azúcar vainillado, el yogur, el azúcar y el aceite. Mezcla hasta integrar bien.
No necesitas montar ni batir en exceso. Solo integrar.
3. Añadir los ingredientes secos
Incorpora la harina junto con la levadura química. Mezcla suavemente hasta que no queden grumos.
Añade la ralladura de naranja y el zumo. Remueve hasta que la masa quede homogénea.
4. Horneado
Vierte la masa en el molde y hornea entre 25 y 30 minutos.
No abras el horno antes de los 20 minutos. Comprueba con un palillo.
5. Decoración
Cuando el bizcocho esté templado, pincela la superficie con mermelada de albaricoque y espolvorea coco rallado.
Este paso es opcional, pero marca la diferencia en presentación y sabor.
Resultado
Un bizcocho tierno, húmedo y aromático. Perfecto para desayuno, merienda o acompañar el café.
Es una receta de las de siempre. De las que se guardan.
Y cuando la pruebes, entenderás por qué.